lunes, 26 de noviembre de 2007

Capítulo II: Complicaciones



Una vez en el avión sucedieron todas las bienvenidas y los recuerdos. Las anécdotas de cómo habían llegado hasta ese momento y claro, los chistes, las risas, las bromas. De nuevo juntas.
El vuelo transcurrió sin mayores contratiempos durante 2 horas aproximadamente, el único suceso importante era que la chava de la película que se exhibía moría y dejaba al chavo solito, acompañado de ciertos sollozos por parte de la abuela ying y de punchis, de ahí en fuera la tranquilidad reinaba en todo el avión. Pank y Paola platicaban tranquilamente acerca de los sucesos recientes mientras que Itiliz miraba la película y a ratos ordenaba algunos papeles con destinos próximos en Sudamérica. Las abuelas raya y yang bromeaban en voz baja sobre las reacciones de las que estaban pendientes de la película. Secretamente las nueve sentían en su interior una oleada de nerviosismo… lo que comenzaba ese día, esperaban terminarlo completas.
De pronto se encendieron las luces rojas del pasillo, despertando a algunos y avivando a otros. Quasi despertó en el momento en el que Pank intentaba pintar una raya en su mejilla.
-Señores pasajeros, favor de pasar a la parte de atrás de la nave por su paracaídas, hemos detectado una falla que podría costarnos la vida en caso de aterrizaje- la voz del capitán era calmada- Al parecer se ha alojado una bala calibre 12, o sea, de escopeta, en uno de los motores, reitero que no hay peligro mientras nos mantengamos en el aire. Suponemos que fue un proyectil perdido. (En este punto todas voltearon a ver a Bani, quien ya parecía parte del asiento) Favor de dirigirse...- y repitió el mensaje.
Una a una todas fueron pasando a la parte de atrás del avión, donde, por seguridad, se encontraban paracaídas para todos los pasajeros, adultos mayores y niños debían lanzarse con un adulto sano y en sus cinco sentidos, pero nuestras queridas viajeras no entraban en ninguna de las categorías, o sea que se tenían que lanzar "a lo macho".
Cuando sobrevolaban Belize se abrió la puerta y una docena de pasajeros salieron instantáneamente volando y gritando. Las chicas se miraron unas a otras, se aseguraron los paracaídas, se dirigieron hacia la puerta abierta y ninguna sintió en realidad el momento en el que fue lanzada por los aires. Tal vez podríamos tomar ese momento como en el que iniciaron su viaje, cerrando los ojos y dejándose llevar.
El tiempo en el aire... indescriptible. En sus rostros percibían la sensación de libertad, de adrenalina, de vida, todo junto en una mezcla tan poderosa que casi las sedujo a no tirar del cordón. Afortunadamente la mente cuenta con un mecanismo de supervivencia muy fuerte, impide que por ejemplo, nos suicidemos por una orden hipnótica o cosas parecidas, ese engranaje se accionó y los paracaídas se abrieron.

-Nina, si no te apuras no van a incluírnos en el acto.
-Déjala rockear en la ducha Seck... la feria no se va a ir- el chico se retiró unos cabellos del rostro y siguió tocando su guitarra eléctrica, su blanca piel contrastaba con su negro atuendo.
-Te tomas la vida muy tranquila, así jamás nos daremos a conocer- le respondió el chico llamado Seck y cerró de un portonazo el cuarto, provocando toda una sacudida en el viejo autobús donde se transportaba la banda.
Nina por fin salió de la ducha y se terminó de vestir afuera, sin importarle que el chico estuviera ahí, aunque él ni siquiera se volteó a verla, siguió escribiendo notas en un cuaderno viejo.
Se pusieron en marcha para llegar hasta la feria.
La feria de Belice era una ocasión donde todos los comerciantes que quisieran dar a conocer su producto podían rentar una localidad y encargarse de la publicidad, a ella acudían grandes personalidades de Centroamérica y en ese año tendría lugar un concurso de bandas en el que el primer lugar se llevaba una publicación del álbum, previo contrato con la empresa y autobús nuevo, con todos los lujos deseados, acabado de salir de la agencia por parte de una disquera famosa. La banda donde tocaban Nina, Seck y Lito se titulaba "No comments" y esperaban ganar semejante audición.
Llegaron al foro donde se llevaría a cabo, confirmaron su asistencia (Seck ya se había encargado de la inscripción) y pasaron a los camerinos.
Lito salió para despejarse un poco y ver un espectáculo del cual no estaba enterado, unas paracaidistas descendían tranquilamente...

-YEEEEEJA- gritaba Pank desde el azul cielo. Aferrada a su maleta al igual que la abuela raya, Quasi e Itiliz, las demás les estaban ayudando con el equipaje a ellas cuatro. Las restantes no habían podido hacer maletas. Se propuso un negocio interesante en pleno descenso:
-Oigaaaaan- gritó Judith – ya que a todas nos buscan por diversas causas… olvidémonos de nuestra vida pasada, dejemos todo aquí mismo… ¡¡¡fuera celulares!!!
Desde esa altura dejaron caer todo aquello que aún las conectaba a una vida de insatisfacción, que acababan de dejar,
Y las risas se dejaban escuchar por parte de nuestras nueve aventureras. Abajo de ellas se había reunido una multitud.
-¡Feria! Me encantan las ferias- dijo la abuela ying.
-¡Hey! ¡Quiero subirme a la montaña rusa!- dijo Itiliz cuando ya casi aterrizaban y quedaban a la misma distancia de la tierra que la parte más alta del juego mecánico.
Cuando sus pies tocaron el suelo estallaron los aplausos y la banda armó el revuelo. Todas se quedaron aturdidas.
-Saluden- murmuró Delia -deben creer que somos espectáculo.
Y no se hicieron del rogar, pronto ya estaban estrechando manos y recibiendo abrazos de felicitación, la más rápidamente adaptada era Pank. Mientras que varias de las reinas de la feria les ofrecían platillos variados. Aprovechando la situación de que los demás pasajeros habían caído en sitios distintos y de que ahí ellas eran las heroínas, se pegaron un atracón de aquellos entrando al concurso de "comelones" y fueron las invitadas de honor para el concurso de bandas.
Kenya se apartó un momento para buscar un sanitario junto con Quasi y tropezaron por accidente con un chico rockero, éste se presentó como Lito y estuvo hablando con ellas. Pank e Itiliz se unieron a la conversación y al poco rato ya había un interesante acuerdo entre ellos.

-¿A dónde se dirigen?
-Aún no lo sabemos bien, es un viaje alrededor del mundo.
-Interesante, cuando era niño siempre quise hacer uno.
-Recuerdo que me lo habías comentado…
Se interrumpieron para mirarse tiernamente, su encuentro no había sido casualidad. Sus ojos al cruzarse habían exhalado chispas, sus manos se unieron pero la chica la retiró rápidamente:
-No permaneceré mucho tiempo aquí. Estoy saliendo de una relación pesada- la muchacha hizo una pausa en su diálogo que el chico aprovechó para desviar la mirada y suspirar- Imagínate, casi me caso... Mira, Lito... ¿podría llamarte por tu verdadero nombre?
Lito pareció desconcertado ante semejante pregunta:
-Si así lo deseas… hace tiempo que nadie me llama por el verdadero y la neta es que prefiero olvidarlo.
-No pienso preguntarte las razones de que quieras que nadie lo pronuncie pero permíteme llamarte así. Roberto… tú y yo, ya nos habíamos visto antes, lo recuerdas ¿cierto?
La mente del chico corrió hacia esos momentos:
"-Jamás había conocido alguien como tú- una chica de unos dieciseis años estaba sentada junto a un adolescente de distinto uniforme.
-Pero eso no te impide cortarme Kenya.
-Lito, entiende... lo nuestro ya no funciona, eres maravilloso, pero vas a viajar, el amor de lejos no sirve.
-Cierto, me voy mañana-tragó saliva-... prométeme algo.
-Lo que quieras-
-Algún día terminaremos esta relación en otros términos, y por lo mientras sólo te pido que VIVAS, disfrutes la vida y cometas todos los errores y aciertos que quieras, pero siempre piensa en mí y hazlo."
Roberto despertó de sus pensamientos para oír la voz de Kenya:
-Aún no cumpliré mi promesa...
-Entonces vive y disfruta la vida- terminó él.

-¡DAMAS Y CABALLEROS!- un señor bajito anunciaba por el micrófono ante la multitud del foro- HONORABLE JURADO QUE HOY NOS ACOMPAÑA- las chicas saludaron desde el palco -LAMENTAMOS QUE EL JUEZ DE TALENTOS NO HAYA PODIDO LLEGAR, SEGÚN SE NOS COMUNICÓ NO APARECE POR NINGÚN LADO- una mano salió desde abajo de la mesa donde estaban las chicas, Itiliz se agachó, dio un golpe y la mano volvió a desaparecer abajo de la mesa- ¡PERO LAS CHICAS HAN ACEPTADO SER ELLAS LAS QUE NOS DIGAN QUIÉN DE TODOS VA A GANAR!- la multitud volvió a estallar en aplausos mientras que la primera banda se acomodaba.
Los primeros en pasar fueron unos mediocres pubertos que tocaban horrible y cantaban peor. Los segundos estaban pasables sino fuera porque de pronto no se ponían de acuerdo, uno se emocionaba más que los otros y terminaron tocando cada quien a su ritmo, a su volumen y concediéndose cada quién importancia extra.
Así pasaron más y más sin importancia, hasta que de pronto salió a la luz "No comments". De hecho, según pensaron luego las chicas, con o sin ayuda ellos hubieran ganado, pues tenían ritmo, métrica y mutuo acuerdo. Aunque claro, un trato era un trato. Pilar hasta empezaba a considerar que no eran tan necesarios los golpes para el juez, que seguía bastante aturdido mientras Paola conseguía un líquido para que, combinado, hiciera que olvidara ese día.
Claro que "No comments" fue declarado ganador.

-No querrán entregárnoslo por las buenas- reflexionó Itiliz.
-No vamos a preguntárselo- respondió Pank
-Es exactamente lo que necesitamos, en serio que no pudimos conseguirnos nada mejor- concluyó Kizzy.
El resto de la tarde se la pasaron disfrutando de la feria, subieron a la montaña rusa, recorrieron puestos, cenaron tranquilamente en un restaurante donde para ellas la comida fue gratis. Itiliz tuvo oportunidad de hablar con el organizador de la feria, hacer buenas migas con él y hasta sacarle algo de dinero para patrocinar su “acto en los cielos”. Pank se deleitó de lo lindo dejándose consentir por la gente que le preguntaba sobre su “oficio de paracaidista” y firmando autógrafos. Compraron helados, le embarraron a Kizzy el suyo en la cara. Se tomaron fotos a montón. También a la abuela raya con el helado. Punchis y Kenya entraron a pelea en el lodo… ganaron mucho dinero. Delia encontró su vocación de antrera y Quasi de cadenera. La vida les sonreía a las nueve.


La botella de sidra fue descorchada en el autobús antiguo mientras Lito sostenía en la otra mano las llaves del nuevo y Seck leía el contrato con la disquera tocándolo como algo sagrado.
Nina era la única que no parecía celebrar, se había dado cuenta, lógico, que Lito había hecho un mal negocio. Se peleó con las chicas. Casi golpea a Punchis en una de sus… Pero para eso la abuela raya ya tenía una copa con "mezcla especial" de Paola (quien resultó ser también una hábil química) y se la ofreció a Nina llena de sidra.
Kenya y Lito conversaban apartados mientras Pank sostenía un diálogo con Seck, Itiliz vigilaba que todo estuviera saliendo en orden, Paola y la abuela ying requisaban en una maleta todo lo comestible. La abuela raya, Delia y Aidee habían salido a la feria para conseguir materiales indispensables para el viaje.
Para la noche ya estaban dormidos Lito y Seck, Nina deliraba en el fondo de su habitación, sólo por diversión Pank, Delia y Judith entraron a su habitación y dejaron “recuerdito”. Lito recostado en el pecho de Kenya, la chica a una señal de Itiliz tomó las llaves que aún seguían en la mano de Lito y lo dejó recostado. Tomó un papel y garabateó unas palabras.
Se dirigieron en silencio al nuevo autobús, lo abrieron, lo encendieron y en menos de media hora ya estaban todas instaladas y en carretera. No entremos en detalles de sus reacciones, era de noche y deseaban salir lo más rápido posible, aún les aguardaban muchas gratas sorpresas. Pank había conseguido un mapa del estado en la feria y seguían la ruta que las llevaría a otra ciudad. Dejemos que por el momento continúen su camino.

Volvamos para ver lo que le pasó a los rockeros. Al día siguiente Lito se levantó y rememoró los acontecimientos, buscó las llaves y lo único que encontró fue la nota de Kenya. Seck entró a la habitación gritando que el autobús nuevo no estaba y Lito lo calmó explicándole todo. Nina estaba mentando madres acerca de las chicas tanto por el autobús como por su cuarto que lucía un “Goodbye bitch” en una de sus paredes, firma de la abuela ying.
-Pero... ¡entonces dónde demonios están ahora?- preguntó Seck
-Cumpliendo una promesa- respondió Lito, sonrió con la amargura de un maestro que ve que su alumna lo ha superado y arrugó la nota de la chica que decía: "Jamás voy a olvidarte, volveré".

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