lunes, 26 de noviembre de 2007

Capítulo III: Pequeños episodios de viaje


El autobús era de tamaño normal y las chicas se divirtieron mucho descubriéndolo. El sistema de manejo era automático, con dirección hidráulica y totalmente eléctrico. La altura se dividía en dos, la parte de abajo medía aproximadamente 2 mts. Un largo pasillo que terminaba en dos baños, uno de regadera y el otro de servicio de excusado y lavamanos, pasando por una salita de televisión y cómodos muebles, una cocina con microondas, lavatrastos automático, refrigerador, estufa y alacenas; y un comedor con sillas muy al estilo modernista.
Unas escaleras que se activaban por medio de una trampilla conducían a la parte de arriba (de 1 m. aproximadamente). La habitación, provista de pequeñas camas mullidas, tenías que entrar y andar a gatas, contaba con ventanas en el techo por si te gustaba dormir viendo las estrellas.
El autobús también contaba con clima y luz eléctrica en todas sus instalaciones aparte de un depósito de agua en la parte trasera al igual que un maletero. En resumidas cuentas: nada más perfecto. Contactos de energía solar convertida en eléctrica, un equipo de sonido con bocinas en todas las habitaciones (incluyendo el segundo piso) y se podía subir al techo del autobús.
La noche se hizo densa así que se estacionaron y subieron a dormir.
Judith fue la primera y rodó hasta el fondo para llegar a su cama, se tapó con su cobija y le siguió Kenya, Kizzy, Pank, Paola, Itiliz, Delia, Aidee y Bani.
Cuando ya todas se habían acomodado y en medio de la oscura noche la voz de Judith interrumpió sus ensoñaciones:
-Quiero ir al baño…

La despertada del día siguiente resultó ser toda una odisea. Cuando lograron ponerse de acuerdo Jessica se puso al volante e Itiliz al mapa. Judith preparó un desayuno con lo comestible que habían recolectado de los rockeros, sólo Kenya se mostraba lejana. Entraron a Guatemala aproximadamente a las dos de la tarde. Pasar por la frontera también resultó una chocoaventura, la abuela raya no pasaba por la perfo que llevaba en el ombligo, la confundieron con una terrorista y casi se la llevan al bote de manera automática. La abuela ying perdió su equipaje y tomó otra maleta, una señora gorda (que resultó ser la dueña de dichas maletas) casi la agarra a bolsazos. El lío terminó cuando se aclararon las cosas y dejaron pasar a todas.
Luego de semejante sustito, que duró hasta las seis de la tarde para disgusto de todas, decidieron ir a cenar a un restaurante de típica comida guatemalteco, para descubrir que la mayoría de los platillos no contenían el picante suficiente. Esa sería una constante a la cual deberían acostumbrarse: no hay chile en comida ajena.
A pesar de eso se la pasaron muy bien y la conversación rodó en torno a todo lo que planeaban hacer, las cosas que verían, las actividades que realizarían, el viaje se perfilaba como toda una aventura.
Bani sacó la cámara y en ese momento fueron las fotos comiendo en medio de diversos artículos mayas. Porque en Guatemala hay una gran influencia de esa cultura.
Pasaron un tiempo relativamente grande recorriendo los países de la América del Sur.


La abuela ying e Itiliz se emocionaron cuando llegaron a Argentina (lugar natal de Ernesto "Che" Guevara y de Babasónicos) y claro, allí se compraron ropa, y demás cosas que luego enviaron a México.


La verdad es que ya se habían acostumbrado a los vicios de todas durante el trayecto. Había horarios dispuestos para que viajaran durante la noche, al menos dos se quedaban siempre en el volante, para platicar y no quedarse dormidas. Aunque una o dos veces estuvieron a punto de estrellarse cuando se quedaron la abue yang y Aidee al mando y al grito de: "¡Ora, viejas taradas, dejen dormiiiiiir!" se recuperaba el rumbo.


Pank llevaba un diario grabado, del cual ya habían salido varias cintas. Recuperemos el fragmento del día en que arribaron a la tierra más candente del mundo entero, al lugar donde las leyendas toman sabor, el hogar del Copacabana y la cachaza: Brasil.


Fragmento del diario de Pank.

La cámara se sacude, se escucha la pregunta "¿Ya está grabando? Oye Pank, cuando dice "grabando" ¿es porque ya está grabando?" Y ante el golpe que se oye, seguido de un quejido lastimero por parte de la abuela ying, se intuye que la respuesta es afirmativa.

-Abuela yang ¿Dónde estamos?- pregunta la abuela ying y sostiene la cámara frente a Kenya.

-La verdad... no tengo la menor idea... ¿Bani, dónde andamos?- responde la abue yang.

-¿Y cómo quieres que yo lo sepa?- pregunta Quasi.

Al escuchar esto todas dan un pequeño gritito de espanto.

-Bani... ¡tú traes el mapa, wey!- le espetó Itiliz.

-Ah de veras!! Si si, vamos por buen camino. Miren, ahí dice "Brasil a 20 km."

-Pero la flecha dice que debemos doblar en el próximo camino- dijo Delia.

La transmisión se pierde porque la abuela yin se empieza a grabar a sí misma bailando. De pronto ahí está Brasil frente a todas.
La cámara ahora enfoca aquella mágica tierra de locura, donde se puede percibir desde lejos el resplandor de los carnavales que se están celebrando.
-Wow- murmura Kizzy y la cámara graba el sonido.
-Brasil... es... genial- la voz de Pank.
La cámara graba a Kenya, que contempla admiradísima la gran bahía con hoteles, bares y otras diversiones, también enfoca un gran muro enfrente...
-Abuela...- dice Itiliz pero es interrumpida por Kenya:
-Genial... antros de moda.
-Abuela si te fijas en que...- comenzó a decir Judith.
-Estoy segura de que quiero pasarme por esa tienda- volvió a interrumpir Kenya sin ver hacia el frente.
Ahora todas comenzaban a entrar en pánico.
-ABUELA!!!!- gritó Bani al ver acercarse peligrosamente el muro.
-OH CHINITAS!! ¿¿QUÉ TANTO QUIEREN??- se exasperó Kenya y frenó en seco unos 2 metros antes de llegar al muro, pero aún sin verlo.
Todas dieron un suspiro de alivio...
... y Kenya volvió a arrancar.
En este punto la grabación se pierde en estática.
-De verdad lo siento chicas, no me di cuenta de eso...- se disculpaba la abuela yang.
-jeje, no hay problema abuela, ya casi terminamos con la carrocería, por suerte no dañó el motor- dijo Itiliz.
-Está a punto de iniciar el carnaval...- comentó Delia como al aire.
Todas asintieron y sonrieron malévolamente.
Paola y Bani intercambiaron miradas significativas.
-Bien, creemos que ha llegado el momento de contarles algo- dijo Paola.
-Yeah, un pequeño plan- terció Bani.
Y cuando todas se enteraron del plan... hubo un aceptamiento general. Así que se fueron a comprar las cosas...
¿Qué estará planeando la Familia Banana para ver el carnaval en el mero centro de la acción?

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